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Hace poco escribí un post con una reflexión sobre cómo actualmente los espacios virtuales son tan necesarios como los urbanos para socializarse y construir identidad y sentimiento de pertenencia. Y fué en este post en el que Jorge del Río de Mundomapa dejó un comentario dándome a conocer su nuevo proyecto: el Atlas de la brecha digital. España 2007.
El proyecto, aún en estado beta, describe cuantitativamente las poblaciones digitales en España por Comunidades Autónomas. Tiene ya 43 páginas, 7 tablas de datos, y 39 mapas agrupados en 5 series cartográficas, así como un glosario, todo ello con el objetivo de abrir un debate del que me gustará participar, así como difundirlo. Se puede descargar en este enlace, (PDF de 1,2 Mb).
Me ha parecido ingeniosa la sencilla metodología con la que el autor te ayuda a saber en qué grupo podrías quedar clasificado:
1.
- Si te conectas a Internet todos los días o al menos una vez por semana, eres un conectado (sigue en 2)
- Si NO te conectas a Internet todos los días o al meos una vez cada 5 días, eres un DESCONECTADO
2.
- Si utilizas Internet como medio de comunicación activa (redes sociales, foros, grupos de debate, listas de distribución… VIVES DIGITALMENTE (sigue en 3)
- Si no utilizas Internet como medio de comunicación activa, ACCEDES
3.
- Si generas contenidos en Internet, eres un PROSUMER (sigue en 4)
- Si no generas contenidos en Internet, PARTICIPAS
4.
- Si tienes 44 años o menos, eres un NATIVO DIGITAL
- Si tienes más de 44 años, eres un INMIGRANTE DIGITAL
Con esta metodología, y basándose en los datos de la Encuesta Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares del 2007 del Instituto nacional de estadística (INE), se obtienen diferentes tablas como esta, en la que se ven los porcentajes de población de cada tipo en cada comunidad:

Y mapas como este, en el que se muestra la distribución de la población nativa digital en España (cada puntito amarillo corresponde a un 0,05 % de la población), y en el que me ha hecho gracia descubrir que hay más en Andalucía que en Catalunya, o más -muchos más- en Canarias que en Baleares.

El sociólogo Manuel Castells ha llegado a la conclusión de que actualmente el idioma, la nación o la religión tienen un lugar muy subordinado en la conciencia de identidad de la población en general. El sentimiento de pertenencia se construye más solidamente allá donde tenemos una mayor número de relaciones e interacciones, y es por eso que nos sentimos más implicados a nivel de ciudad que de región, comarca o país. Y es por eso, también, que los nativos digitales han desarrollado fuertes sentimientos de comunidad y de pertenencia en Internet, donde no hay necesariamente un marco físico concreto de referencia.
El contexto urbano ha sido y es un espacio educativo y socializador. Es el espacio de la escuela, de los amigos, de los vecinos, del juego, del ocio, del trabajo, del asociacionismo… de los intereses particulares y de los sociales, de los personales, de los culturales y de los profesionales. Y para los nativos digitales Internet es exactamente lo mismo: un espacio donde las personas se relacionan, aprenden y se desarrollan. Un espacio de conversación y de intercambio de experiencias. En este nuevo siglo que acabamos de empezar los valores de comunidad y los sentimientos de pertenencia se construyen por igual tanto en espacios físicos como en espacios virtuales.
Si comunidad es un grupo humano que logra construir identidad, compromiso, participación, intereses comunes, voluntad de influir, sentimiento de pertenencia, relaciones y señales externos de identidad… ya podemos afirmar que estos ecosistemas también se están desarrollando en la red, en unos espacios que no tienen nada de virtuales, pues son lo bastante reales como para influir de manera decidida en la educación y la socialización de sus miembros. Igual que las ciudades.
Los alcaldes ya saben que los ciudadanos desarrollan con toda normalidad sentimientos de pertenencia a más de un municipio a lo largo de su vida. Cada vez es más difícil responder a la cuestión “¿De dónde eres?”, ya que uno puede sentirse perteneciente a la ciudad en que nació, pero también a la ciudad donde creció, a la ciudad donde estudió, a la ciudad donde se enamoró, a la ciudad donde vivió, a la ciudad en la que trabaja, a la ciudad en la que duerme… y si la máxima expresión de carta de ciudadanía es poder votar para elegir a los dirigentes de tu ciudad, cada vez se hace más incómodo y más incongruente tener derecho a voto en una única población. Las ciudades son comunidades con muchos miembros sin derecho legal a la participación sólo por la limitación del sistema censal basado en la domiciliación fisica. Esto queda superado en Internet, donde uno puede construir señales de identidad y sentimientos de pertenencia no vinculados a coordenadas físicas. Ahora ya hay gente que crece en Internet, estudia en Internet, se enamora en Internet, trabaja en Internet, se divierte en Internet… la condición para pertenecer a un sitio es participar en él. Aparecen nuevos ciudadanos reales con múltiples identidades, pertenencientes a múltiples comunidades, y que conjugan sin ningún problema lo presencial con lo virtual. Son ciudadanos del mundo y de la red, y ya los hay que se sienten más comodos, más realizados, más útiles, más reconocidos y más desarrollados en la red que en las calles de su ciudad. Ciudad y red son ya un binomio indivisible para el desarrollo personal, social y profesional de muchos ciudadanos. Los espacios en los que se educan y se socializan las personas ya no pueden ser sólo físicos, de la misma manera que nunca podrán ser sólo digitales. Es preciso tener referencias físicas de la misma manera que es preciso estar conectados sin fronteras.
El alcalde de Santo Domingo, en la República Dominicana, no puede obviar que tienen cientos de miles de sus ciudadanos viviendo en Nueva York. Ciudadanos que físicamente están en la costa este de los Estados Unidos pero que cultural, social y telemáticamente están permanentemente conectados e implicados con su ciudad de origen en el Caribe. Y éste es un aspecto que el alcalde de Nueva York tampoco olvida: que tienen centenares de miles de ciudadanos que pertenecen a otras comunidades. Internet está jugando un papel determinante en la creación, mantenimiento y desarrollo de las comunidades sociales, y el fenómeno de las comunicaciones digitales está haciendo posible que muchas personas mantengan la pertenencia a múltiples comunidades, y por tanto a múltiples entornos (virtuales o no) de socialización y educación.
(La imagen de este post la he sacado de Tibungo, y la descubrí gracias a Elisenda)
Sin duda estas tres acciones -crear, mezclar y compartir- definen bastante bien el espíritu y la filosofía subyaciente en la Web 2.0. Gente creando, mezclando y compartiendo contenidos. Creando, mezclando y compartiendo ideas, emociones, intuiciones, sabiduría, tontería… todo.
Esta capacidad de crear, mezclar y compartir se basa en lo cultural, pero también en buena parte en lo digital: a la proliferación de una nueva generación de herramientas y recursos, la mayoría en Internet, que permiten que cualquiera pueda crear, mezclar y compartir tanto texto como imagen, audio o video, y todo ello sin barreras de entrada ni técnicas ni económicas.
Y nuestros hijos se están educando en estos nuevos valores y en esta nueva cultura con total normalidad. Y para muestra un botón: los cereales que desayunan mis hijos proponen que ellos mismos creen su propio politono para el teléfono movil. Increible. Con total normalidad plantean a un niño que porqué no se crea su propio politono, cuando aún una inmensa mayoría de los adultos ni tan sólo sabe cómo ni dónde puede obtener uno ya hecho (pese a la lluvia de anuncios en televisión sobre ello). Y no sólo eso, esos mismos cereales les dicen “Crea, mezcla, comparte”.
¿Cómo fluirá la información cuando tengan 20 años?


Sigo con mi tontería de ir viendo nativos digitales para averiguar si hay algo común que los defina, y llego gracias a Mercè Molist hasta Joanna Rutkowska.
A sus 27 años Joanna está considerada una de las mayores expertas del mundo en malware y se la sitúa entre los cinco hackers más relevantes del mundo. Escribió su primer virus informático a los 14 años y actualmente trabaja para combatirlos desde su propia empresa, Invisible Things.
En agosto de 2006 Rutkowska saltó a los medios por haber demostrado durante las sesiones Black Hat Briefings que era capaz de superar las medidas de seguridad del nuevo Windows Vista. Lo logró inventándose Blue Pill, que consiste en algo así como un hardware virtual absolutamente indetectable para la mayoría de los sistemas operativos. Según ella los fabricantes no están preparados para combatir esta tecnología de virtualización, lo que puede suponer el agosto para los crackers y su malware. Joanna insiste en que los sistemas operativos no pueden seguir basándose en bloques monolíticos con miles de líneas de código llenas de resquicios donde ubicar código no deseado, y que el futuro pasa por sistemas operativos basados en micronúcleos, agregaciones de pequeñas funciones básicas y el resto funcionando en procesos aislados.
Quizá sea bueno aclarar que un hacker no es un pirata, eso es un cracker. Los hackers son personas que se dedican a programar de manera apasionada y creen que es un deber compartir la información y elaborar software libre. Pekka Himanen habla de una ética hacker, “una nueva moral que desafía la ética protestante y el espíritu del capitalismo basados en la laboriosidad diligente, la aceptación de la rutina, el valor del dinero y la preocupación por la cuenta de resultados. Ante esta moral, la ética del trabajo para el hacker se funda en el valor de la creatividad, y consiste en combinar la pasión con la libertad. El dinero deja de ser un valor en sí mismo y el beneficio se cifra en metas como el valor social y el libre acceso, la transparencia y la franqueza“.
Creo que los nativos digitales beben directamente de esta fuente, de esta ética hacker que evita la rutina y apuesta por la transparencia y la creatividad, combinando pasión con libertad y negándose a medir el beneficio sólo bajo parámetros económicos. Pero todo esto tiene un cierto tono frívolo, algo adolescente y casi irreal. Queda por demostrar que este modelo puede ser mayoritario y sostenible a los cuarenta, algo que supongo consideran más que dudoso la mayoría de los actuales directivos de las empresas del IBEX 35.
Al escribir este post me he quedado sin adjetivos para acompañar al nombre de su protagonista. No encuentro palabras para describir lo que hace. Llevamos un tiempo hablando por aquí sobre los nativos digitales, gente que usa la red para desarrollar su potencial. Pero hoy hablaremos de alguien que sólo puede desarrollar su potencial a través de lo digital. Es una historia impresionante, y es imprescindible ver el video que acompaña a estas líneas.
Mike Phillips se presenta como “jugador y escritor freelance en temas de tecnología” y el video empieza precisamente con imágenes de una de sus partidas, para acto seguido abrir plano y mostrar que Mike Phillips sólo tiene movilidad en un pulgar de la mano. De todo su cuerpo, sólo controla el pulgar de la mano izquierda. Incluso para respirar necesita ayuda mecánica. Pero con ese pulgar juega, escribe, y se comunica con el mundo. Sin lo digital nada sería igual. Ved el vídeo.
Y no hay que ir tan lejos. En IF…, la revista de innovacion que editamos en Infonomia tenemos la suerte de contar con la colaboración de una muy buena profesional, Montse Pous i Sabadí, que se encarga de una de las secciones de nuestra publicación. Montse es periodista y colabora con diferentes medios, y no sólo ofrece sus textos sino también sus fotografías. Además, es una emprendedora que ha impulsado ya un par de negocios y no pide trabajo: da trabajo. Montse Pous también tiene una discapacidad que limita sus movimientos y sólo puede mover la cabeza. Controla su ordenador con la mirada y ella decidió que eso no la limitaría. Y lo ha conseguido. Vino a Renacer’07 y allí se explicó en público. Podéis ver el vídeo en este enlace (haced clic al final de la lista, en el nombre de Montse Pous).
Via Denken Über llego a un texto publicado por Apple sobre el porqué de la actual desconexión entre cómo los estudiantes aprenden y cómo los profesores enseñan. La reflexión se basa en un trabajo de Ian Jukes y Anita Dosaj titulado Understanding Digital Kids (PDF de 248 Kb, 27 págs.) en el cual defienden que parte del problema está en la pobre relación existente entre estudiantes “nativos digitales” y profesores “inmigrantes digitales”.
Jukes y Dosaj hacen este cuadro resúmen para mostrar las diferencias entre ambos colectivos:
Estudiantes
“nativos digitales” |
Profesores
“inmigrantes digitales” |
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Prefieren recibir información ágil de múltiples fuentes multimedia
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Prefieren un suministro lento y controlado de información por parte de un número limitado de fuentes
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Prefieren procesos en paralelo y la multitarea
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Prefieren un único proceso y realizar una sola tarea cada vez
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Prefieren procesar imágenes, sonidos y videos antes que textos
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Prefieren procesar textos antes que imágenes, sonidos o videos
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Prefieren el acceso aleatorio a la información mediante hiperenlaces
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Prefieren acceder a la información de manera lineal, lógica y secuencial
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Prefieren interactuar en red y de manera simultánea con muchas otras personas
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Prefieren que los estudiantes trabajen de manera individual
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Prefieren aprender “just in time”
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Prefieren enseñar “just in case” (el exámen)
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Prefieren satisfacciones y recompensas inmediatas
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Prefieren satisfacciones y recompensas diferidas
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Prefieren aprender aquello que es inmediatamente relevante, aplicable y divertido
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Prefieren seguir el plan de estudios y las pruebas estandards
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Actualización: Llego navegando a un interesante post de Anibal de la Torre, que comparto plenamente: no hay que admirar tanto a los nativos como para caer en el “Complejo de Mark Prensky”.
Llevo un tiempo recopilando casos de nativos digitales, y he tenido ocasión de comentar casos de genialidad como el de Victoriano Izquierdo, pelotazos como el de Ashley Qualls o carreras incipientes como la de Paul Dateh. Todos ellos son bastante espectaculares y completos, y por ello alguien los puede considerar lejanos y/o sofiticados. Para compensar, comparto hoy el ejemplo de cómo Júlia Gutiérrez-Peris hace un uso sencillo de la red, pero absolutamente empapado de los conceptos que están definiendo a esta nueva generación.
Júlia nació en el 89 (acaba de cumplir los 18) y tiene un curriculum muy completo: nació y vive en Barcelona, y realizó parte de sus estudios en Suiza. Habla catalán, castellano, inglés, alemán y francés. Y ahora busca la manera de poder ir a estudiar a Berlín, donde parece que ha encontrado la universidad que le interesa. Júlia usa un blog como solución para poder publicar y mantener su currículum en línea. ¿Qué es eso de preparar un currículum en dos hojas de papel y enviarlo por mail?. Lo natural, lo lógico para un nativo digital, es publicarlo y editarlo en línea. Claro. Si buscas “Curriculum” en YouTube ya aparecen unos 1.500 resultados con gente que se presenta ante la cámara. Maneras pragmáticas y desinhibidas de usar la red.