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Nicholas Carr y la amoralidad de la 2.0

septiembre 3rd, 2007 by genisroca

Nicholas CarrHace años que sigo con atención a Francis Pisani, que desde enero ha dejado de atender su blog en español pero que sigue en la brecha en su blog en francés hospedado en Le Monde. Y como siempre, Pisani vuelve cuando la mayoría estamos considerando la posibilidad de empezar a ir. Este agosto dediqué una entrada a Andrew Keen y su The cult of the amateur tan crítico con todo lo 2.0 y al que Pisani también dedicó tres post (1, 2 y 3) hasta demostrar que se trata de poco más que un moralista republicano. Pues bien, Pisani localiza a Nicholas Carr (el de la foto) como el más serio de los críticos, y dice que lo es ya desde el 2005. Yo conocía a Nicholas Carr por su trabajo de 2004, Does IT Matter?, en el que entendió (y explicó) que las TIC ya no eran ventaja competitiva sino una necesidad como la electricidad o el agua (tenerlas no te hace mejor, pero carecer de ellas te expulsa del mercado). Pero desconocía que Carr se hubiera posicionado con respecto a la 2.0.

En un post de este agosto Pisani recupera un ensayo de 2005, The amorality of Web 2.0, en el que Carr denuncia los tics casi religiosos de los promotores de la Web 2.0, según él unos nostálgicos de los sesenta que aún no han comprendido “que la red concierne más a los negocios que a la conciencia, y es más un centro comercial que una comuna“, y los acusa de amorales, es decir, carentes de moral. Dice que impregnan la web de una necesidad personal de trascendencia que impide ver la red de manera objetiva, una fuerza moral en lugar de una simple connexión inanimada de máquinas y programas. Carr ya habla del concepto de veneración al amateur que ahora está recuperando Andrew Keen, e incluso va más allá y acusa a los seguidores de la 2.0 de dejarse influenciar por los hippies y los marxistas. Pese a estos excesos, Pisani recomienda prestar atención a alguna de las críticas de Carr: la estructura de los canales 2.0 puede propagar tanto cosas buenas como malas;hay que desconfiar de algunos mashups que se basan en datos de terceros que no han sido comprobados; y la crítica que a mi más me ha gustado: facilitar medios de producción a las masas y negarle la propiedad del resultado de su trabajo puede posibilitar que una minoría concentre el valor económico de todo ese esfuerzo distribuido y no retribuido.

Como dice Pisani, hay que ecuchar estas críticas, ya que en algunos de sus argumentos puede que estén verbalizando lo que no queremos oir, quizá llevados por la pasión.

Andrew Keen, en contra de la 2.0

agosto 17th, 2007 by genisroca

Andrew KeenHoy La Vanguardia se hace eco de un ensayo de Andrew Keen recientemente publicado, The cult of the amateur. Según Keen (que curiosamente tiene blog) lo que está pasando en la Red alrededor del movimiento 2.0 no es nada bueno, y él mismo se está postulando como uno de sus principales detractores.

En Barrapunto hacen un buen resumen de sus afirmaciones:

 

1- La Red actual convierte la cultura en cosa de aficionados y la destruye.
2- El criterio de los académicos, críticos o periodistas queda relegado.
3- Disminuye la calidad del conocimiento y de la información.
4- Los blogs tienen una gran carga de narcisismo digital.
5- Gran parte de la información es falsa y corrupta.
6- Es imposible distinguir la información de la desinformación y la publicidad.
7- El 90% de nuevos blogs son en verdad
splogs (Spam + blog).
8- Los comentarios de un producto pueden venir del fabricante o de un competidor.
9- Las empresas cuelgan vídeos en YouTube y no advierten de que son publicidad.
10- Wikipedia es utilizada por las multinacionales para distribuir propaganda.

 

No me importa el literal de las frases, que considero muy genéricas y perfectamente aplicables no sólo a la actual Internet sino también a la TV, la prensa, el cine y a cualquiera de los actuales medios de distribución de contenidos. Pero estoy en profundo desacuerdo con el espíritu de las mismas. Hay dos conceptos de base que han cambiado (no en Internet, sino en la sociedad) y que Keen parece haber pasado por alto:

 

El control de la calidad ya no está en el orígen, sino en el destino.
Hasta ahora el público sólo podía acceder a contenidos previamente editados, y la soberanía de la audiencia se basaba en la libertad de elegir quién haría la selección de contenidos que consumiríamos (el periódico que elige las noticias, la distribuidora que elige las películas, la discográfica que elige los artistas, el editor que elige las novelas). La facultad de editar es inherente con la de controlar un medio de distribución de contenidos (un periódico, una cadena de televisión, una imprenta, una discográfica). Esta capacidad de controlar los contenidos se imbuye a menudo de una áurea de servicio público. Esa responsabilidad social es el pretexto para que sean sólo unos pocos los que pueden cargar con la responsabilidad de elegir. Una élite intelectual. Ya lo dice Keen: “El criterio de los académicos, críticos o periodistas queda relegado”. Pero nos está engañando. Lo que está diciendo realmente es “el criterio de una élite queda relegado”. El control de la calidad, el control de lo que merece la pena ser leído, ya no está en el origen (los editores), sino en el destino (la audiencia). Ahora cada cual tiene la capacidad de elegir sus fuentes de información.

 

El atractivo del “hágaselo usted mismo”.
La tendencia hacia la fabricación personal es imparable, ya que conjuga bastantes de las cosas que están pasando: tecnología, bajos costes, ocio, creatividad, tiempo. Ikea es un ejemplo físico de este nuevo paradigma en el que uno mismo acepta formar parte del proceso. En Renacer’07 mostramos las nuevas impresoras en 3D con las que un niño crea su propia mascota. La gente de Lego han demostrado con su First Lego League que los niños pueden programar robots. Chris Anderson relexiona sobre el nuevo paradigma del software: en lugar de una baja cantidad de programas informáticos para millones de usuarios, millones de programas informáticos cada uno de ellos para unos pocos usuarios. Soluciones no sólo muy personalizadas, sino también muy personales. Y las herramientas 2.0 van en esta dirección: los blogs (que el propio Keen usa) demuestran que cada cual puede desarrollar su presencia en la red; los agregadores de feeds (Google Reader, Bloglines, Netvibes…) permiten que cada cual pueda gestionar sus fuentes de información; y lo 2.0 se basa en una actitud y una batería de herramientas que permiten que cada cual tome el control y si es preciso la producción de aquello que le interesa.

 

En general Andrew Keen acusa a todo lo 2.0 de ser algo banal, ligero y carente de profundidad. Y creo que tiene razón, como también la tendría si dirigiera el comentario hacia cualquier otro canal de contenidos. Pero por escaso que sea el porcentaje de calidad, el total es altísimo ya que se desarrolla en un contexto con millones de actores. Aunque quizá no sea tan malo que la 2.0 sea algo simple y carente de profundidad: el siempre lúcido Antoni Gutiérrez-Rubí analiza en un interesante post la trayectoria del recién dimitido Karl Rove, principal asesor de George Bush desde hace 34 años. Gutiérrez-Rubí destaca que Rove ha logrado la victoria en todas las elecciones a las que se ha presentado George Bush Jr. evitando las ideas complejas y lanzando mensajes muy simples al electorado. Seguro que Andrew Keen, como buen americano que es, sabrá apreciar la ligereza de la 2.0.