Cada revolución tecnológica pide su lucha social

marzo 25th, 2015 by genisroca

A4B-Logo-470x348Apps4Bcn es una interesante iniciativa del Ayuntamiento de Barcelona para que sus ciudadanos y visitantes descubran aplicaciones móviles que les ayuden a vivir mejor la ciudad. Bajo la tutela de la empresade Dotopen, se presentan ordenadas por distintas categorias (salud, música, cultura, comida…) y también se pueden ordenar a partir de la valoración que han recibido. Un intento más que loable de desintermediación, ya que las tiendas de Apple o Android se ordenan con otros criterios, y una ciudad y sus ciudadanos merecen tener color propio.

El equipo de Apps4Bcn mantiene un blog (en catalán) donde van comentando la actualidad mobile de la ciudad, y en este contexto cada mes entrevistan a algún experto, privilegio con el que me han honrado este mes de marzo. Reproduzco la entrevista a continuación, el original de la cual está disponible en este enlace.

 

¿Qué valor añadido aporta tu formación como arqueólogo cuando se trata de acompañar a las empresas en su transformación digital?

La evolución humana está marcada por la aparición de tecnologías que modifican nuestra manera de producir, o de transmitir conocimiento. El arqueólogo no está interesado en la herramienta, sino en su impacto en las maneras de organizar el espacio, el trabajo, las relaciones, la cultura, el aprendizaje… No cabe la menor duda de que nos hallamos en uno de estos momentos de cambio asociado a una tecnología muy potente, y la mirada del arqueólogo ayuda a tomar perspectiva y a no caer en la trampa del análisis sólo en base a la última novedad o al último gadget. Cambia la manera de relacionarnos, cambia la manera como construimos autoridad, identidad o propiedad, cambian los modelos de negocio. Es apasionante.

 

¿En qué sectores está siendo más difícil la digitalización? ¿Las empresas son conscientes de que deben asumir este reto?

Ahora lo llamamos digitalización, pero antes le llamábamos informatización. Y sí, todas las empresas son perfectamente conscientes de que informatizar los procesos les permite no sólo escalar y optimizar, sino incluso repensar sus servicios y productos. Ahora bien, el mayor o menor énfasis en esta digitalización suele ser consecuencia directa de una necesidad. A los que las cosas les van muy bien les cuesta más cambiar, mientras que los que tienen problemas están más motivados para explorar nuevas soluciones. Pero básicamente, el músculo de la innovación es la necesidad. Hay quien ha puesto el acento en digitalizar sus procesos internos (contabilidad, gestión de equipos y personas, gestión de stocks, gestión de proveedores…) y hay quien ya ha hecho el salto hacia la digitalización de los puntos de contacto con su cliente (más evidente en empresas de servicios que en empresas de producto). Y los más avanzados ya están proponiendo nuevos servicios y productos e incluso nuevos modelos de negocio. Lo que parece bastante innegable es que la digitalización es un camino tan ineludible como lo fue el uso de la electricidad. Ahora en ciertos sectores una mayor o menor digitalización aún supone una ventaja competitiva, pero muy pronto será una condición de obligado cumplimiento si se quiere ser competitivo.

 

Como experto en economía digital, ¿cómo piensas que está contribuyendo la industria de las aplicaciones a este cambio de paradigma?

La industria de las aplicaciones es la nueva industria del software. Antes los ordenadores ocupaban una habitación y utilizaban programas informáticos muy complejos. Cuando los ordenadores se hicieron más pequeños y sólo ocupaban una mesa, el software también se hizo más ligero, y apareció la ofimática. Y ahora que los ordenadores se han hecho aún más pequeños y ya nos caben en el bolsillo, el software también se ha hecho más ligero y lo definimos como apps. Los ordenadores móviles (un smartphone no es un teléfono móvil, sino un ordenador móvil)  se utilizan en tiempo real en cualquier tipo de situación (una acción concreta en un momento concreto ante una situación concreta), y esto se resuelve mejor con un programa concreto que con un gran paquete integrado. La nueva arquitectura del software es modular, y lo llamamos apps. En lugar de un paquete integrado que lo quiere resolver todo (como antes) ahora cada cual escoge los módulos que necesita (las apps) y se configura su propio ordenador (su smartphone).

 

Desde el punto de vista de un negocio, ¿cuáles son las características más valiosas de una app?

La característica más valiosa, y más peligrosa, es que se trata de un software que utilizamos en un contexto determinado, y que esta información de contexto se puede registrar. En un lugar concreto, en un momento concreto. El contexto en el que utilizamos las cosas es un nuevo flujo de datos que se incorpora al diseño de los servicios. Y además, ahora sí, esta informática nos identifica de manera unívoca. Antes, con los ordenadores personales, podías tener la duda de quién estaba tras el teclado: si el padre, la madre o el hijo. Pero ahora no hay ninguna duda: cada miembro de la familia tiene su propio ordenador, y por tanto los flujos de datos que se generan están identificados y contextualizados. Hay un montón de apps que basan su propuesta de valor en estas variables, pero aún hay muchas que se limitan a adaptar un contenido al tamaño de la pantalla del móvil, sin ofrecer ninguna mejora a partir de estas variables.

 

¿Te atreves a hacer una previsión sobre el uso de las apps de aquí a 5 años?

Cada revolución tecnológica pide una lucha social. La llegada del vapor y del motor de explosión dio pie a la revolución industrial, al desarrollo de las fábricas y a una cultura del trabajo tan explotadora que hizo necesaria la aparición del movimiento sindical. En aquel momento alguien tuvo que arriesgarse a luchar contra una situación, en este caso en defensa de los derechos de los trabajadores. Ahora estamos en un momento similar: la digitalización genera tantos flujos de datos personales que nuestra privacidad, nuestra intimidad, está claramente amenazada. Y seguro que será necesaria una lucha social en defensa de nuestra privacidad. ¿Qué empresas tienen qué datos mios?, ¿para qué los utilizan?, ¿qué derechos tengo?, ¿y qué derechos tienen ellas?. Será necesario pelearse. Y fuerte. Las apps y los móviles son el sistema más poderoso de generación de datos personales que ha existido jamás, y habrá que ponerlo bajo control. Ya tenemos ejemplos de esta nueva lucha social, como el famoso caso Snowden.

 


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