Este fin de semana ha habido fiesta bloguera en Candelaria, un interesante municipio en la canaria isla de Tenerife que con el apoyo de organizaciones pero sobre todo de César Calderón y Pablo Díaz ha reunido en iCities a más de 200 personas. Han sido tres días de denso programa, y me remito a las crónicas de Ismael Peña y José Antonio Donaire para aquellos que sientan curiosidad por lo allí tratado, y al twitter del evento para los que quieran palpar el ambiente vivido.
Este tipo de eventos permiten reunir gente que sólo se conoce en la virtualidad (me gustó poder por fin saludar en directo a Fernando Tricas, Edu William o Carlos Guadián); descubrir otras no menos interesantes (como Rosa Jiménez Cano, José Antonio Donaire o Alana Moceri); conocer de primera mano las últimas reflexiones de personas siempre lúcidas (me parecieron especialmente destacables las aportaciones de Ismael Peña y Antoni Gutiérrez-Rubí); reencontrarte con gente que aprecias (como Marc Vidal, Roc Fages, Alberto Ortiz de Zárate o Loretahur); y escuchar el detalle de proyectos interesantes (como la actividad digital del Ayuntamiento de Gijón, o el fomento del software libre en Extremadura). En resumen, la oportunidad de poder conversar, enlazar y compartir.
En estos encuentros siempre nos lamentamos de los muchos ámbitos que aún no han incorporado alguna de las oportunidades que brinda la sociedad red, y siempre hablamos de la política, de los partidos, de las empresas, de las instituciones, y de lo que deberían estar haciendo. Esta sociedad red es cada vez más densa, y por tanto cada vez será más posible que unos cuantos de sus miembros se reúnan. Quizá ha llegado el momento de ser más ambiciosos y no contentarnos con el placer de reencontrarnos y escucharnos, y aprovechar esta nueva agenda de encuentros sociales para lograr un mayor impacto en lo cotidiano. Diseñar un plan. Ayudar a alguien. Pasar a la acción.
Por ejemplo, Candelaria y su iCities. Un municipio de 20.000 habitantes que ha hecho un esfuerzo para acoger una reunión de este tipo, que ha tenido la capacidad de convocar a un grupo como el que se ha reunido estos días, que se ha interesado por acoger y escuchar reflexiones sobre la red, y que tiene el liderazgo de un alcalde que ya ha dado el paso de abrir su propio blog personal. Un municipio como Candelaria merece que los asistentes al próximo iCities correspondan a tanta generosidad con un esfuerzo personal. La próxima edición debería ser ya no un formato de ponencias y debates, sino de mesas de trabajo cada una orientada a ayudar a Candelaria (y al resto de municipios de sus características).
El programa de este año ha tratado aspectos como la emprendeduría, el periodismo ciudadano, el ciberactivismo, el papel del teléfono móvil en la administración, el papel de los blogs en las empresas o el uso del software libre. El programa del año que viene podría consistir en que un grupo de expertos se reúne en Candelaria para ayudar a elaborar un paquete de propuestas concretas para impulsar el periodismo ciudadano en el municipio, una estrategia digital en la red para sus empresas, usos concretos del teléfono móvil en el Ayuntamiento, cómo implantar el software libre o cómo organizar la participación ciudadana para un mejor gobierno del interés común. Ya no se trata de mesas compuestas por aquellos que tienen algo que decir, sino por aquellos que pueden ayudar a hacerlo. Equipos de trabajo que se comprometen a elaborar un resultado, una hoja de ruta por ejemplo para el Ayuntamiento. Ya no hay moderadores de un debate, sino coordinadores de un documento. Ya no hay sólo bloggers en las mesas, sino los actores afectados por la propuesta que se está elaborando. Cambian las metodologías de trabajo y todo se orienta a resultados. Resultados que serán compartidos en la red a la libre disposición de todos los municipios de características similares a las de Candelaria.
Y para mi sería un placer haber dedicado tres días al reencuentro con mis amigos y a compartir lo poco que sé. Y un orgullo haber ayudado. Ya no se trata de participar. Hay que movilizarse.
Hace ya un tiempo que Charlene Li de Forrester Research definió 6 categorías en las que se podía distribuir la población en función de su actitud en la red, en un índice conocido como Forrester’s Social Technographics. La clasificación divide a la población en Creadores (generan contenidos), Críticos (comentan), Colectores (sindican contenidos), Miembros (pertenecen a redes sociales), Espectadores (leen blogs) e Inactivos (nada de lo anterior).
Jeremiah Owyang, otro empleado de Forrester, anuncia que ya son consultables los datos de este indicador, cosa que permite ver qué valores adoptan en cada categoría distintos territorios, distintos segmentos de edad, o incluso los distintos sexos. Combinando estas variables he intentado ver el que podría ser el perfil tipo de los empleados de una empresa de por aquí (es decir, Europa como territorio, entre 35 y 44 años de edad, y sin importar el sexo). El resultado es una suma de porcentajes que no entiendo, porque da bastante más que 100, pero lo que me interesa es la interpretación cualitativa de los bajos valores (apenas un 8%) de aquellos que crean contenidos o los sindican usando los RSS.

Hay que recordar estos datos cuando intentemos impulsar dinámicas de conocimiento compartido en nuestras organizaciones. Apenas un 8% aportará contenidos, y la mayoría quedará totalmente al margen del asunto. Y eso no sólo será normal, sino lógico. Lo contrario es un mito infundado. Fernando Polo reflexionaba en un reciente post sobre los 7 mitos de la Web 2.0, y nos hacía notar que no hay tanta participación, ni lo colectivo es garantía de calidad, y que pocas cosas son originales y más bien domina lo amateur. Y es que el reto de la inteligencia colectiva no depende sólo de disponer de herramientas como los blogs o los wikis. Es bastante más complejo, más difícil y más laborioso. Es cultural, y no tecnológico, y requerirá invertir más tiempo y paciencia que dinero y recursos.
Recientemente Alberto Ortiz de Zárate, Alorza, ha publicado su Manual de uso del blog en la empresa, indispensable para aquellos que aún se preguntan qué papel puede jugar un blog en su desarrollo profesional. Gracias a esfuerzos como el de Alberto, cada vez son más las empresas, organizaciones e instituciones que exploran el uso de los blogs para comunicarse y relacionarse, ya sea con el exterior (sus clientes, su mercado, su entorno) o con el interior (sus empleados, sus colaboradores, sus accionistas).
Se ha escrito mucho sobre algunas de las posibles claves para el éxito de un blog, y la mayoría de los consejos inciden en la conveniencia de escribir de manera regular, atender a los comentarios, enlazar a terceros, o escribir por convicción y no por interés… pero todo ello no resuelve la que acostumbra a ser la duda inicial: ¿qué estilo editorial adoptar?, ¿con qué tono escribir?, ¿cómo evitar el horror vacui ante la hoja en blanco?.
Estas líneas pretenden aportar algunas posibles tácticas –que no estrategias– para esos blogs corporativos, aunque también puede que sean aplicables a aquellos profesionales que quieren impulsar un blog a título personal.
Una vez definido el motivo que impulsa el blog, su línea temática, puede resultar útil imaginar los posibles contenidos intentando adaptarlos a uno de estos seis formatos:
Herramientas y recursos
Posts dedicados a explicar y comentar herramientas y recursos que pueden ser útiles para los lectores. Al estilo de lo que nos ofrece Genbeta, un blog indispensable para descubrir nuevos programas informáticos y nuevas funcionalidades.
Lecturas y conceptos
Reflexiones derivadas de una lectura, una conferencia, un congreso o cualquier otro formato de transferencia de conocimiento. El autor puede hacer la crónica o el resúmen, y enriquecerlo con sus opiniones y reflexiones, como hizo Lola Mola este enero cuando la Catosfera en Granollers, o Enrique Dans al leer el último y genial artículo de Chris Anderson .
Experiencias y buenas prácticas
Comentario de una situación vivida, de un caso real, o de una buena práctica conocida. Es un recurso muy útil, por cuanto permite desarrollar una idea o un concepto a partir de la explicación detallada de un caso concreto, algo que acostumbra a hacer a menudo Juan Freire, quien gusta aterrizar a casos concretos sus siempre lúcidas observaciones.
Entrevistas y testimonios
Trascripción de diálogos y entrevistas con personas interesantes por su relevancia y/o experiencia en el tema tratado en el blog. Este es un formato muy agradecido ya que permite acercar testimonios y opiniones de terceros, y muy viable ya que el intercambio de preguntas y respuestas se puede resolver por correo electrónico con el personaje entrevistado, lo cual amplia mucho el abanico de posibilidades. En este formato destaca el impagable blog de Joan Carreras, con interesantísimas entrevistas a responsables de la radio y televisión pública catalana.
Actualidad y novedades
Comentario de noticias, sucesos o novedades recientemente acaecidas. Es el formato que permite reaccionar de manera rápida a las incidencias del día al día, y que permite evitar la sensación de que nuestro blog vive al margen de la realidad. Como lo que hacen los Microsiervos, en concreto Wicho, cada vez que una lanzadera va al espacio.
Ideas y propuestas
Si fuera el caso, y el autor tuviera una idea. Pero como todos sabemos, esto es bastante inusual, y la mayoría de los que escribimos en un blog nos limitamos a comentar y replicar lo que hemos visto, oído o leído en otra parte. Y es que con blogs o sin blogs, tener algo original que decir es un verdadero reto al alcance de muy pocos. Uno de los que intenta explorar nuevas ideas y proponer conceptos y debates que permitan su desarrollo es Ricard Ruiz de Querol.
Un ejemplo impecable de blog destinado a objetivos profesionales y que combina estos seis formatos es el del anteriormente citado Joan Carreras, que en su Janquim explica con valentía y honestidad el día a día de una organización como la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales, así como las ideas y vivencias que considera le pueden ayudar a él y a sus compañeros a mejorar en la gestión corporativa del conocimiento.
Pensar en cuál de estas seis categorías se podrá refugiar lo que escribamos puede servir como fuente de inspiración, y un recurso útil para desbloquear el horror vacui y orientar la creatividad. Un blog que desarrolle estos seis formatos será un blog bastante completo, al menos formalmente. Quedará, como siempre, el reto de aportar valor.
Hace ya bastantes semanas que tenía ganas de escribir sobre Swotti, un interesante servicio creado por la española BuzzTrend. Swotti nace con la voluntad de ser un buscador que pese a rastrear toda la red intenta tomar en consideración sólo informaciones que recojan la opinión de los usuarios. Un buscador de opiniones.
Swotti trabaja con principios de la muy comentada pero poco habitual “web semántica”, es decir, con una tecnología capaz de identificar los adjetivos y verbos que definen aquello que estamos buscando, y que por tanto permiten deducir si el comentario es positivo o negativo. Cuando hacemos una búsqueda en Swotti obtenemos no sólo resultados, sino sobre todo una valoración cualitativa. Y eso puede aplicarse a personas, marcas, productos, empresas, ciudades…
El producto aún está en una fase muy beta y no siempre obtienes el número de resultados que quisieras, pero apunta maneras muy interesantes. Por ejemplo, si buscas “iPhone” parece ser que lo más valorado son aspectos como la velocidad, el diseño, la batería o la cámara, mientras que lo más negativo son el peso, el tamaño o el altavoz. Aunque sus creadores insisten en posicionarse como un buscador de productos, para acompañar decisiones de compra, a mi me gustan estas herramientas para aplicarlas a conceptos, sectores, instituciones, políticos… aunque ciertamente muchas de estas cosas a menudo son sólo productos. Sea como fuere, Swotti está desarrollando sus algoritmos semánticos por familias temáticas, y de momento ha empezado a trabajar en familias como la electrónica de consumo, los videojuegos, la informática, el cine, la literatura, la música, el turismo, la automoción y cosas similares.
Los padres del invento son la gente de BuzzTrend, una empresa española creada en julio de 2007 y que bajo la dirección de David Castro quiere especializarse en buscadores focalizados en los contenidos creados por la gente en esta cosa que hemos decidido denominar Web 2.0. Por lo visto llevan varios años invirtiendo en esta tecnología, desarrollada en Granada. Además de Swotti han creado otro producto llamado Lista WIP, que en base al mismo principio de segmentar la búsqueda para quedarse sólo con las opiniones de la gente, elabora un ranking de famosos en base a su popularidad.
BuzzTrend ha logrado la complicidad de Terra España para Swotti, y de Prisacom para Lista WIP, dos partners sin duda importantes y que permiten apoyar un modelo de negocio basado en el desarrollo de aplicaciones a medida para terceros (Lista WIP es un desarrollo específico para Prisacom, del Grupo Prisa).
Un proyecto a seguir.
Ya somos muchos los que compartimos la inquietud por la desconexión existente entre nuestras elites y la actual sociedad red. La mayoría de los organismos públicos y privados relevantes para la definición del medio y largo plazo colectivo están presididos por personas atrapadas en una dinámica cortoplacista cuya gestión se basa en una agenda que no contempla demasiados de los temas que realmente nos preocupan. Fruto de esta inquietud el pasado 7 de enero nos reunimos en Madrid Enrique Dans, Juan Freire, Antoni Gutierrez-Rubí y Genís Roca, y decidimos escribir colectivamente esta carta abierta que hoy compartimos, dirigida a quien quiera que sea el próximo Presidente:
Carta abierta al futuro Presidente
Nos dirigimos a ti directamente. Queremos compartir contigo nuestras reflexiones y preocupaciones en un momento decisivo. Ahora, hoy, estamos mucho más cerca del año 2020 que de los grandes hitos de las Olimpiadas de Barcelona, la Expo de Sevilla o la Capitalidad Cultural de Madrid de aquel inolvidable 1992. Pero vemos que en muchas de las dinámicas de gestión y análisis de los asuntos públicos en España, seguimos anclados en modelos obsoletos de dirección y organización.
La inercia y el desconocimiento conforman un enorme factor de resistencia al cambio. Las decisiones que presidentes y consejeros delegados vais a tomar en el corto plazo nos pueden enviar al furgón de cola de la economía del conocimiento si no toman en consideración la profundidad de la revolución que significa la sociedad en red. La realidad reducida es sólo lo que se ve o se conoce, pero hay una realidad aumentada fruto de la conexión de los ciudadanos y ya no se puede gobernar ignorando el caudal de energía y progreso de lo emergente.
Los cambios en los que estamos inmersos son tan acelerados, e impregnan de tal manera nuestra vida, que convierten rápidamente en caducos lo que se pretende que sean planes de futuro. Hace 10 años no existía Google, hace 8 no había blogs, hace 7 no se enviaban sms, hace 4 no existían YouTube ni Facebook, y hace uno no sabíamos lo que era Twitter. ¿Te das cuenta? Si alguien cree que la sociedad de la información cabe en un Ministerio, o que tiene que ver sólo con las infraestructuras de telecomunicaciones, es que no ha comprendido todavía la naturaleza de los cambios.
No se trata de cuántos tenemos un ordenador, ni de si eres tú o alguien de tu equipo quien contesta los correos electrónicos. Se trata de cambios en los modelos jerárquicos, relacionales, organizativos y sociales. Es una revolución sin precedentes, esta vez digital, que está sucediendo aquí y ahora. Han cambiado los mecanismos de creación de conocimiento y de generación de riqueza y valor, y la red los está distribuyendo de manera universal. En tres años vamos a multiplicar por dos la información disponible en el mundo, y a ponerla además al alcance de todos.
Queremos hablar contigo, Presidente, porque la prospectiva que se hace -creemos- es errónea: el mundo ha cambiado, pero todavía no lo han hecho los modelos de gestión. Y hay cambios de fondo, cargas de profundidad que reinventan los conceptos de identidad, comunidad, organización, frontera, propiedad o participación. Los territorios ya son redes, y los ciudadanos nodos que se socializan en la red, y con sus conversaciones digitales han convertido los mercados en algo transparente y global. Hay un nuevo modelo social en ciernes, ya visible en la red, que nos va a impactar de manera real.
Cambia la manera de dirigir, cambia la manera de influir, cambia la manera de liderar. Es necesario aprender, Presidente. Y para ello, es necesario escuchar. Ya no sirve la política que cree que los problemas se resuelven por el mero hecho de asignarles un presupuesto. Innovación, creatividad, emprendeduría… son ejes que se resuelven mejor con una actitud que únicamente con un cheque, una rebaja o una imprescindible infraestructura.
La situación en España es que las instituciones públicas y las organizaciones privadas relevantes para la definición del medio y largo plazo de la comunidad están casi completamente al margen de la sociedad red, y no tienen en su agenda los temas verdaderamente relevantes para diseñar nuestro futuro. Y lo que es peor, sus dirigentes confunden su responsabilidad con la simple subcontratación de servicios.
No queremos hablar de tecnología o de Internet, queremos hablar de los nuevos liderazgos y talentos de la sociedad en red. Nos preocupa el modelo de gestión con el que vas a decidir nuestro futuro: de cómo te informas, cómo escuchas, cómo aprendes. Manejar estadísticas o participar en un debate, aunque sea en la red no es suficiente para tomar decisiones acertadas. Tus ciudadanos ven cada vez menos televisión, crean cada vez más contenidos, son cada vez más globales, están cada vez más conectados y se sienten cada vez menos circunscritos a un territorio. Escúchales. En la red, se puede.
Queremos debatir sobre la neutralidad de las infraestructuras más que de su titularidad. Queremos dialogar sobre el concepto que tienes de la propiedad intelectual, más que sobre un determinado canon. Y cuestionar cómo usas el software libre si en él vas a utilizar datos a los que no tendremos acceso.
Queremos discutir sobre las reglas de juego que están definiendo el futuro. De una manera directa y franca.
Zygmunt Bauman (Polonia, 1925) es el autor que me reconcilió con la sociología, y considero indispensable su “Tiempos líquidos. Vivir en una época de incertidumbre” que se ha publicado en castellano este noviembre de 2007 (la edición en inglés es de octubre del 2006).
Siempre me ha sorprendido el fino análisis de Bauman, su capacidad de observación y de hacerse preguntas sobre el porqué y el cómo de las cosas, lejos de las colecciones de datos y de estadística descriptiva (nunca inferencial) a la que me había acostumbrado Manuel Castells. Bauman es terriblemente actual, creativo y lúcido, y creo que es el autor indispensable para entender los tiempos de cambio y de red en los que andamos metidos.
Soy un convencido de que lo que sucede en Internet, la Web 2.0, es uno de los síntomas que confirma que hay un cambio estructural imparable. La sociedad red, el individualismo, la globalización, son factores que afectan y alteran leyes, valores, mercados y conceptos como poder o identidad. Ya nada será igual. Pero también soy de los que sospechan que esto de la Web 2.0 es demasiado egocéntrico, cortoplacista e inconstante como para ser el modelo que ha de configurar el nuevo paradigma. No estoy en la linea de Andrew Keen, que critica lo 2.0 por amateur, pero con argumentos oportunistas y demasiado simples. Ni en la de Nicholas Carr, que acusa a la web 2.0 de amoral, con más fundamento pero también sin llegar a convencerme. Creo en los valores subyacentes en lo que denominamos 2.0, pero a la vez creo que hay problemas estructurales que no sabía describir hasta que he leído a Bauman.
- La “sociedad” se ve y se trata como una “red”, en vez de como una “estructura”: se percibe y se trata como una matriz de conexiones y desconexiones aleatorias y de un número esencialmente infinito de permutaciones posibles. Los vínculos humanos son cada vez más frágiles y se aceptan como provisionales. La exposición de los individuos a los caprichos del mercado laboral y de bienes premia las actitudes competitivas, al tiempo que degrada la colaboración y el trabajo en equipo al rango de estratagemas temporales que deben abandonarse o eliminarse una vez que se hayan agotado sus beneficios.
- El colapso del pensamiento, de la planificación y de la acción a largo plazo, junto con la desaparición o el debilitamiento de aquellas estructuras sociales que deberían pensar en esos términos. La historia política y las vidas individuales se reducen a una serie de proyectos de corto alcance y de episodios que no se combinan de manera compatible con conceptos como “desarrollo” o “maduración”. Una vida tan fragmentada estimula orientaciones “laterales” antes que “verticales”. Los éxitos pretéritos no suponen mayor probabilidad de futuras victorias, y mucho menos las garantizan. Para el éxito futuro lo más importante puede ser “olvidar”.
- Ahora la responsabilidad recae en los individuos, de quienes se espera que sean “electores libres” y que soporten las consecuencias de sus elecciones, pese a que los riesgos implícitos en cada elección pueden ser causados por fuerzas que trascienden la comprensión y la capacidad individual para actuar. Ahora la virtud más útil no es la “conformidad” a las normas, sino la “flexibilidad”: la presteza para cambiar de tácticas y estilos en un santiamén, para abandonar compromisos y lealtades sin arrepentimiento, y para ir en pos de las oportunidades según la disponibilidad del momento, en vez de seguir las propias preferencias consolidadas.
- Estamos en pleno proceso de separación, de divorcio, entre el poder y la política. Y esta pareja ha sido la que ha sustentado hasta ahora el Estado moderno.
Creo que todos estos conceptos describen en parte lo que está sucediendo en el contexto social actual, y por tanto, describen también lo que está pasando en esta internet social, en esta Web 2.0. Por eso me gusta lo 2.0, porque creo que es un reflejo de la nueva sociedad, de la sociedad red. Y describir los problemas de la 2.0 es identificar los problemas de la nueva sociedad, de la que queremos construir. Y estoy de acuerdo con Bauman en que la sociedad que se está configurando, y por tanto la Web 2.0, se caracteriza por un cortoplacismo y una falta de compromiso y estructuración. Y eso es un talón de Aquiles.
Y además, hay que tener en cuenta (y mucho) a los 1.0, que son la mayoría. Tienen miedo, como también lo tenemos muchos de los 1.5 y 2.0.
“Hasta ahora el ‘progreso’ era una promesa de felicidad universal y duradera, la manifestación extrema del optimismo radical. Pero ahora, el ‘progreso’ representa la amenaza de un cambio implacable e inexorable, que lejos de augurar paz y descanso, presagia una crisis y una tensión contínuas que imposibilitarán el menor momento de respiro. El progreso se ha convertido en algo así como un persistente juego de las sillas en el que un segundo de distracción puede comportar una derrota inapelable. En lugar de grandes expectativas y dulces sueños, el ‘progreso’ evoca un insomnio lleno de pesadillas en las que uno sueña que ’se queda rezagado’, pierde el tren o se cae por la ventanilla de un vehículo que va a toda velocidad y que no deja de acelerar.”
Me impresiona lo actual, moderno y vigente del discurso de Bauman.
“Al menos en la parte ‘desarrollada’ del planeta se han dado, o están dándose ahora, una serie de novedades no carentes de consecuencias y estrechamente interrelacionadas, que crean un escenario nuevo y sin precedentes para las elecciones individuales, y que presentan una serie de retos antes nunca vistos.”
La ciencia nos ha facilitado los dispositivos que han hecho posible una nueva sociedad. Ahora es necesario el pensamiento, la filosofía, para aprender a vivir en ella y a relacionarnos. A ser sociales, a ser humanos.
Los microsiervos no han parado estas navidades su fértil producción de posts maravillosos. Este primer día del año me han vuelto a sorprender con éste, dedicado a averiguar sobre en qué han cambiado de opinión algunos científicos durante este 2007. Me ha gustado mucho la frase inicial:
Cuando al pensar cambias de idea, eso es Filosofía.
Cuando Dios te hace cambiar de idea, eso es Fe.
Cuando los hechos te hacen cambiar de idea, es Ciencia.