Huérfanos digitales
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La mayoría de jóvenes no son “nativos digitales” sino “huérfanos digitales”. Crecen en la red sin sus padres.

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La mayoría de jóvenes no son “nativos digitales” sino “huérfanos digitales”. Crecen en la red sin sus padres.

Hoy es 1 de noviembre y hace 29 días era 3 de octubre, día en que cumplí 43 años. En esta frase hay cifras, incluso datos, pero no todo es información. Como en las redes sociales, donde también hay muchas cifras que apenas aportan información.
Hay gente que confunde la métrica con las cifras, lo que a menudo lleva a algunos a sacar conclusiones basadas sólo en indicadores numéricos, pero sin apenas sentido común. Como aquellos que consideran un objetivo tener muchos amigos en Facebook: ¡cuántas campañas se han vendido prometiendo al incauto comprador que conseguirá un volumen determinado en Facebook!… ¿Y luego qué?. Como esos anuncios que prometen alargar el miembro viril unos centímetros. ¿Y luego qué?. Ya hace tiempo que nos explicaron que lo realmente importante es saber usar lo que tienes.
Internet está plagado de propuestas que iniciaron su estrategia en busca del volumen, y traspasaron esa idea a sus usuarios que se lanzaron a una tonta dinámica de coleccionar amigos, followers y fans. Así, sin más, por ver quien la tenía más grande (la cifra). Pero el volumen se ha demostrado no sólo incómodo de gestionar (¿cuántas horas al día deberían invertir algunos políticos si quieren cumplir la promesa de proximidad que han lanzado en las redes sociales?), sino que además ha evidenciado que lo realmente importante es segmentar: necesito diferenciar amigos de familia, clientes de proveedores, conocidos de saludados.
Algunas redes sociales han iniciado ya ese movimiento corrector, de promover el volumen a promover la segmentación: Facebook te propone que ordenes tus contactos, Twitter te ofrece hacer listas… pero temo que hayan llegado tarde. Ahora mismo tengo tal follón en Facebook que me horroriza pensar el tiempo que tardaré en ordenarlo. Mejor lo dejo como está y resuelvo los objetivos segmentables en otro sitio.
Y para acabar de complicarlo todo, resulta que para cada servicio hay varias opciones luchando por el liderato. Así que alguien interesado en el networking profesional no se limita a darse de alta en Linkedin, sino que por si acaso también se da de alta en Xing, y en Plaxo, y en Qapacity, y en otras más segmentadas como BytePR o Inusual. Estamos como hace 10 años, que nadie sabía cuál sería el procesador de textos mayoritario y tuvimos que aprender Locoscript, DisplayWriter, WordStar, WordPerfect, Ventura Publisher… pero al final sólo quedó Word. Tantas horas aprendiendo WordPerfect para nada.
La situación actual es caótica. Múltiples propuestas en la red, todas con su métrica. Estos son algunos de mis datos: en redes generalistas tengo 1.011 amigos en Facebook, 45 en Hi5, 24 en Orkut y 15 en MicrosoftLive. En redes profesionales 696 contactos en Linkedin, 121 en Plaxo, 65 en Xing, 43 en Qapacity, 9 en Naymz y 8 en Viadeo. En redes más segmentadas 21 amigos en BytePR, 20 en Inusual, 20 en Goodreads, 14 en Nuestracausa y un sinfín de grupos específicos en Linkedin, Xing, Ning… En cuanto a compartir contenidos, 140 followers y 116 following en Slideshare, 126 fans y un network de 49 en delicious, 63 followers y 52 following en Twitxr, 29 fans y 27 friends en Plurk, 16 followers y 8 following en YouAre, 50 travellers en Dopplr y 12 en Tripit, 28 contactos en Flickr… Y me dejo Meneame, ooVoo, Skype, YouTube, Vimeo y quien sabe cuantas cosas más. Ah, sí, me dejaba Twitter: sigo a 928 y me siguen 1724.
Con esto no vamos a ninguna parte. La verdadera brecha digital acabará siendo entre los que están dispuestos a perder el tiempo en estas cosas y los que no. Y eso es algo que no nos podemos permitir: el cambio real que supone la red no puede quedar camuflado tras una tonta pugna numérica por ver quién la tiene más grande (la cifra). Centrémonos más en generar valor, y en cómo medir ese valor para hacerlo tangible y gestionable. Y dejémonos de medir amigos, excepto cuando se trate del número de cervezas que nos podemos tomar juntos.
Por cierto, el día de mi cumpleaños recibí 93 felicitaciones por Facebook, 11 por mail, 5 por Twitter, 5 por SMS y 3 por teléfono. Y eso que era sábado. Ah!, y 3 por correo postal aunque todas ellas eran de tipo comercial. Pero nada como los abrazos que me dieron en casa.
Hace algo más de cuatro años que la Generalitat de Catalunya organiza periódicamente sus Sesiones Web, un espacio de conversación en el que se analizan los usos y las oportunidades de Internet en la Administración y en el que han participado ponentes destacados como Alfons Cornella, Antoni Farrés, Joan Majó, Juan Freire, Ismael Peña, Ignasi Labastida o Ricardo Baeza Yates tratando temas como identidad digital, innovación, networking o trabajo colaborativo.
Cuando Jordi Graells me propuso ser el ponente de la 17a Sesión Web, que se llevará a cabo el próximo 14 de octubre (os podeis apuntar aquí) convenimos enseguida que debíamos intentar cambiar el formato. En tiempos de Web 2.0 y participación vale la pena intentar un modelo diferente al del ponente que habla y el público que sólo escucha, y no nos parecía suficiente la opción de poder preguntar una vez acabada la exposición principal.
Por eso queremos hacer un ensayo, un experimento, y estamos convocando en diferentes espacios de la red a personas que hayan trabajado en proyectos 2.0 en la Administración para que nos expliquen los principales problemas que han afrontado, y qué consejos pueden ofrecer.
Se ha abierto un debate en Facebook, y también he pedido ayuda en Twitter (hice un “Call for Tweets”, que no lo había visto nunca pero me pareció pertinente), sin descartar qualquier otro canal que consideréis: comentarios en este post, mensajes directos, llamadas telefónicas… lo que os funcione mejor.
Con todo lo que reciba intentaré ordenar el guión de la sesión, agrupando y clasificando los principales problemas pero también aquellos consejos y soluciones que pueden ayudar a superarlos. Si es posible, en la sala estarán las personas que me han hecho llegar esta información y les iré pidiendo que sean ellas mismas quienes expliquen su aportación. Es decir, sin eludir mi responsabilidad quisiera ser más moderador que ponente, en una conversación en la que sea la voz de la experiencia colectiva quien responda al título de la sesión: Cómo trabajar en red en la Administración.
Así pues, os agradeceré qualquier aportación. Podeis dejar comentarios en este post o en el debate del Facebook, y si os expresáis en cualquier otro canal os agradeceré que utilicéis el hashtag #sessioweb. Me comprometo a publicar y comentar el resultado, pero a los que podáis os animo a venir y participar en directo: el próximo 14 de octubre en la Sala de Actos del CEFJE (c/ Ausiàs March 40, Barcelona). Os podeis apuntar aquí.
Gracias.
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ACTUALIZACIÓN 21/09/09
Aún no han pasado dos semanas desde nuestro llamamiento sobre cuáles son los problemas y cuáles los consejos para impulsar un proyecto 2.0 en la administración, y quisiéramos actualizar y compartir el estado actual del debate. Lo he estructurado en 4 secciones:
1 – Qué entendemos por “Administración” y por “2.0”
2 – Sobre los consejos para impulsar un proyecto
3 – Sobre los problemas para impulsar un proyecto
4 – Siguientes pasos
5 – Sobre la participación en este debate
Ya os anticipo que os vuelvo a pedir ayuda:
- ¿Os parece bien la estructura de los puntos 2 y 3?
- ¿Lo ordenarías de otro modo?
- ¿Echais en falta algún consejo o inconveniente?
Gracias !
1 – Qué entendemos por “Administración” y por “2.0”
“La administración” es un genérico que encierra demasiadas realidades muy diferentes, igual que “la empresa” o “la sociedad”. No sólo existen microempresas, pymes y multinacionales, sino que incluso dentro de las propias empresas hay distintas culturas y realidades en función de si hablamos de un departamento u otro, o de un territorio u otro. Y lo mismo sucede con “la administración”.
“La administración” no está peor que “la empresa” o “la sociedad” en esto de lo 2.0. Las lógicas sociales y colaborativas están llegando de manera inevitable, y de la misma manera que las microempresas y pymes pueden ser más ágiles que las multinacionales, ciertas entidades de la Administración lo serán más que otras.
Son muchas, muchísimas, las buenas prácticas 2.0 que ya se pueden referenciar en el seno de la administración. Sin salir de las aportaciones recibidas en este debate, hemos recibido detalles de casos como los ayuntamientos de Sant Feliu (Pablo Muiño) o Santa Coloma de Gramanet (Carlos Rodríguez), el Museo Picasso (Conxa Rodà), VISESA en el Gobierno Vasco (Roberto Cacho), o ya dentro del ámbito de la Generalitat de Catalunya el Servei d’Innovació i Recerca Educativa (Trina Milán), RECERCAT de la Direcció General de Recerca (Xavier Lasauca), Debatdevi (Gemma Urgell), el Servei de Formació Agrària del DAR (Gabriel Esquius), la Oficina Virtual de Tràmits (Tona Castell), el equipo técnico de la Fiscalia de Menors (Ramon Ternero), o los usos que hace del Facebook (por ejemplo este o este) la Secretaria de Política Lingüística (Ton Ferret).
En cuanto a lo “2.0”, como comentaba Roberto Cacho en una de sus aportaciones, el concepto se refiere a la participación, la conversación y el trabajo en red… aunque no tengan lugar en un sitio web. Hay redes presenciales sin soporte informático que desarrollan verdaderas inicitiavas de espíritu 2.0, de la misma manera que las hay que usan Internet de una manera intensa pero no comparten esas maneras de hacer. Como dice Anna Cabañas, tener presencia en la red no implica formar parte de ella.
La mezcla de 2.0 y Administración es aplicable como mínimo en dos ámbitos: el externo y el interno. Es decir, por un lado aquellas iniciativas que relacionan la Administración con su ciudadanía y que inciden en comunicación y participación, y por el otro aquellas iniciativas más orientadas a la mejora interna de los procesos a partir del fomento de la colaboración.
2 – Sobre los consejos para impulsar un proyecto
Es demasiado fácil quejarse cuándo de la Administración se trata, y es por eso que propongo hablar antes de los consejos sobre cómo impulsar proyectos que de los problemas para hacerlo. En este sentido ha sido maravillosa la aportación enviada por Conxa Rodà del Museo Picasso, escrita en positivo y rebosante de sentido común, las certeras apreciaciones de Josep M. Serrainat, así como algunos comentarios de Martha Rodriguez desde República Dominicana. La lista de contribuyentes es amplia y destila sentido común como el de Miquel Rodríguez cuando aconseja “detectar, aliar, sumar…” y sabiduría como la de Mitinman que recomienda: “Paciencia”. Éste es un ensayo de resúmen de lo recibido:
Sobre cómo empezar
Sobre el liderazgo
Sobre los objetivos
Sobre la subcontratación
Sobre la conversación
Sobre la evangelización
3 – Sobre los problemas para impulsar un proyecto
Como dice Cumclavis, impulsar proyectos 2.0 en la Administración no encierra más dificultad que en otro tipo de corporaciones y entidades privadas, y empezar el anàlisis hablando de las dificultades predispone al pesimismo. Es por eso que he invertido el orden inicial y propongo tratar las barreras y dificultades en último término, tras haber visto los consejos y orientaciones más positivas. En este bloque de debilidades a tener en cuenta quisiera destacar la lucidez desde Sevilla de Felipe “Abrelatas”, Miquel Rodríguez desde Palma de Mallorca, Asier Gallastegui y Jorge Vinaixa desde el País Vasco, o Marc Garriga y David Soler desde Barcelona, por citar sólo algunos de entre los muchos… Vamos para allá con el resumen de lo recibido:
Sobre cómo empezar
Sobre el liderazgo
Sobre los objetivos
Sobre la subcontratación
Sobre la conversación
Sobre la evangelización
4 – Siguientes pasos
Reconozco que me ha quedado forzado, pero he intentado que los bloques en los que he ordenado los pros y los contras sean los mismos, con la intención de que ésta sea una manera de ordenar la conversación el día 14.
Os pido por favor un nuevo esfuerzo en mejorar esa lista, añadiendo los ítems que consideréis me han pasado desapercibidos y reordenando los bloques si así lo consideráis. Cualquier aportación tanto al orden como a los contenidos será recibida con entusiasmo.
En los próximos días me pondré en contacto con algunas de las personas que habéis participado, para saber si el día 14 tenéis previsto asistir presencialmente a la Sesión Web, y sondear si estaríais dispuestos a tomar la palabra para explicar alguna de vuestras aportaciones.
Me comentan los organizadores que la sala, con un aforo de 240 personas, estará a rebosar. Seguro que tendremos una interesantísima conversación sobre cómo impulsar proyectos 2.0 en la Administración, gracias a todas vuestras aportaciones tanto ahora como en ese mismo instante. Ya sabéis que mi intención es actuar como moderador, y no como ponente.
La sesión será retransmitida en directo por video y por Twitter, y al acabar elaboraremos un documento de síntesis y conclusiones. Iremos informando con más detalles a medida que se vayan concretando.
5 – Sobre la participación en este debate
Más de 80 personas nos han hecho llegar más de 100 aportaciones usando diferentes canales. El más usado (y que os proponemos sea el principal) ha sido el debate en Facebook; el siguiente han sido los comentarios en este blog; y el tercero los comentarios en Twitter. Un valor especial tienen los valiosos posts que Miquel Rodríguez, Anna Cabañas, Manel Muntada, Roberto Cacho, Gamoia, Miguel Angel Mañez o Tona Pou han dedicado al tema, con sus correspondientes hilos de debate. Gracias de verdad.
Con toda gratitud intento relacionar (alfabéticamente) a todas aquellas personas que están participando y de las que tengo alguna coordenada que permite el enlace: Alberto Ortiz de Zarate, Alfonso Alcántara, Anna Cabañas, Antonio Rull, Asier Gallastegui, César Calderón, Conxa Rodà, Daniel Puig, David Soler, Eva Snijders, Felipe González, Francisco José Tercero, Gabriel Esquius, Gamoia, Gemma Urgell, Javi Ferrer, Javi Olmo, Javier Bikandi, Jordi Graells, Jordi Pérez, Jordi Serrano, Jorge Vinaixa, Josep M Serrainat, Korxo, Manel Muntada, Marc Garriga, Martha Rodriguez Wagner, Martí Guillamet, Miguel Angel Mañez, Miquel Duran, Miquel Puig, Miquel Rodríguez, Mitinman, Mònica Pagès, Montse Nieto, Nuria Vives, Pablo Hermoso de Mendoza, Pablo Muiño, Pipomon, Ramon Ternero, Roberto Cacho, Sebastian Garcia, Ton Ferret, Tona Castell, Tona Pou, Trina Milán, Vicente Briz, Xavier Crespo, Xavier Lasauca…
Y si has sido capaz de leer hasta aquí te mereces un regalo: te dejo con una frase que me ha encantado, enviada por Josep M. Serrainat:
“La Administración 2.0 es como un iceberg, ponerla en marcha sería la parte visible; y mantenerla y dinamizarla sería la parte sumergida”.
Totalmente de acuerdo.
Pese al parón general de cada agosto los medios no han dejado de hablar de futbol, y dado que no había partidos nos han hablado de fichajes. Increíbles contrataciones marcadas por cifras multimillonarias.
Los dirigentes futbolísticos siempre argumentan que los importes pagados por un jugador no son un gasto sino una inversión, y que una manera importante de amortizarlos son los retornos en concepto de explotación de imagen. Es decir, que la explotación de la identidad pública de un jugador es algo que ha de rendir unos ingresos importantes.
Y es en este contexto que parece mentira que estos mismos dirigentes aún no hayan incorporado plenamente la nueva realidad digital en sus estrategias de gestión de la marca, tanto si es la del club como la de un jugador. Probablemente sea un nuevo ejemplo de aquella brecha digital que tanto nos preocupa, la que es especialmente grave porque afecta a los que han de tomar decisiones. Gente que sabe hacer powerpoints, pero que aún no ha entendido el papel que debe jugar Internet en toda estrategia.
Por ejemplo, en Facebook hay cientos de páginas dedicadas a la figura de Leo Messi. Destacan dos: una con más de un millón de fans y otra con más de setecientos mil . Pero, ¿cuál es la buena?, ¿cuál es la oficial?. ¿Ni el club ni sus representantes han aprendido todavía cómo dejar claro cuál es la buena?, ¿ni han encontrado la manera de hacer descender la importancia de las no oficiales?, ¿ni han aprendido a incorporar Facebook en su gestión de la marca “Leo Messi”?. ¿Y las páginas web?. La página oficial de Leo Messi está en obras y en cambio funcionan sin problemas un montón de páginas que parecen oficiales pero no lo son (como esta, esta, o esta). Y si vamos a Twitter encontramos el mismo desaguisado, hay un par de usuarios “Leo Messi” con unos mil followers, pero lo remarcable es que hay un usuario LMessi con casi 3.000 followers pese a no haber hecho nunca ningún tweet. El conjunto es patético. Con lo que Leo gana cada mes, debería invertir un poco en despedir a los que se ocupan de su imagen en la red. Le están robando. Y en lo que respecta al Barça, revisar dentro de su equipo de márqueting quién se está ocupando de lo digital de sus megaestrellas. Da pena.
Evidentmente, sucede lo mismo con Cristiano Ronaldo (centenares de grupos en Facebook entre los que destacan uno con casi dos millones y medio de fans y otro con casi un millón), Ibrahimovic, Iniesta, Raúl… parece que no hay ningún jugador mediático que tenga el tema ordenado. No lo entiendo, pero es lo que hay.
Las páginas oficiales de los clubs tampoco ayudan. Si bien es cierto que utilizan sus webs como diarios oficiales para comunicar sus novedades, y que las mantienen en múltiples idiomas, ningún equipo de primera división ofrece algún índice de la identidad digital de sus jugadores. Al lado de la ficha de cada jugador además de la altura, el peso y el lugar de nacimiento debería haber el enlace a sus recursos digitales oficiales: web, facebook, youtube, twitter y lo que haga falta. En cambio, los aficionados tienen que ir por su cuenta y riesgo a la red a intentar descubrir ellos solos cuál es el mejor recurso para seguir a su jugador preferido, con el riesgo de que acaben optando por una fuente que no sea la voz oficial del jugador. Si los clubs no saben cómo hacerlo podrían limitarse a copiar lo que hace TV3, que tiene una página índice para encontrar los recursos oficiales en los diferentes social media de sus programas y personajes.
Ya traté este tema en julio en Catalunya Ràdio y allí reflexionamos sobre esto y sobre lo que significa ser aficionado de un club en tiempo de redes. ¿Los clubs están preparados para atender a sus socios y seguidores en la red?, ¿gestionan correctamente los activos digitales de su patrimonio?, ¿tienen un plan para gestionar el asociacionismo y lo que serán las peñas digitales?.
Parece mentira que un negocio basado en la explotación de la imagen tenga un agujero tan grande en Internet.
Todos percibimos la necesidad de ser solventes en lo digital y de incorporarnos a Internet, un espacio social que en poco tiempo ha tomado tanta fuerza que ya no hay ciudadano de a pie, empresa ni político, ni estrategia ni modelo de negocio, que pueda considerarse al margen de lo que suceda en este nuevo territorio. Y como pasa con todo nuevo territorio, éste también ha tenido sus descubridores y sus pioneros, personas que han explorado antes que el resto el desarrollo y el uso de nuevas herramientas como los blogs o los wikis, y han hecho serias incursiones en la redefinición de conceptos estructurales como la propiedad, la participación o la identidad. Pero también ha aparecido de forma más o menos espontánea un conjunto de normas y convenciones sobre cómo debe ser nuestra conducta en esta Internet social. Lo que está bien y lo que está mal.
Las primeras normas no escritas que percibí se construían alrededor de las herramientas. Por ejemplo hubo bastante dogmatismo alrededor de los blogs, incluso hubo caza de brujas contra los primeros que se atrevieron a poner publicidad en ellos, o decidieron no aceptar comentarios, y aún hoy parece existir una norma no escrita sobre cuál debe ser la frecuencia de publicación de un blog: dicen que escribir poco, como es mi caso, está mal hecho. Lo que está bien y lo que está mal.
Lo que empezaron siendo normas de etiqueta (cita las fuentes, enlaza, acepta comentarios, participa de la conversación…) dió pie a normas de ética (no pongas anuncios, no encubras objetivos comerciales, se transparente…), pero la masificación de los blogs ha hecho que muchas de estas normas no escritas hayan perdido fuerza y ahora tenemos de todo: blogs con publicidad, blogs que no aceptan comentarios, blogs que no tienen ningún criterio de periodicidad, blogs que secretamente están al servicio de una empresa… Cosas que están bien y cosas que están mal.
El boom de las redes sociales ha dado pie a otro paquete de normas no escritas, referido sobre todo a los criterios con los que debes incorporar o no a otras personas en tus distintas redes. ¿Es correcto aceptar en alguna de tus redes alguien a quien no conoces?, y de nuevo rozamos con la etiqueta digital. Me pongo como ejemplo: participo en bastantes actos públicos, a menudo como conferenciante, y en ocasiones tras alguna de mis intervenciones recibo una solicitud de amistad en Facebook de alguno de los asistentes. No le conozco, ni tan siquiera nos han presentado. Sencillamente estaba allí, le gustó (o no) lo que oyó y se me presenta vía Facebook. ¿Debo aceptarlo?. No le conozco, por tanto no debería. Pero no hacerlo me parece sumamente descortés. Haga lo que haga incumpliré alguna norma no escrita sobre lo que está bien y lo que está mal.
Últimamente he seguido con interés ciertas opiniones sobre los followers en Twitter. Me ha sorprendido descubrir un cierto consenso en considerar descortés no seguir a quién te está siguiendo. Si esto es así soy un maleducado ya que en Twitter tengo más de 1.300 followers pero yo sólo sigo a unos 140. Miraré de enmendarme, pero con esto llegamos a un nuevo ingrediente: la métrica. Cuando el dato cuantitativo es un indicador de tu etiqueta social. Las redes sociales han dado un peso excesivo al dato cuantitativo y han contribuido a generar una jerarquía absurda basada en el tamaño: es absolutamente falso inferir que si tienes 1.300 followers en Twitter eres más relevante, interesante, simpático o pertinente que alguien que tenga 85 followers. Y considero igualmente absurdo usar ese dato numérico para inferir si eres una persona bien o mal educada.
Internet es un espacio social, y lo realmente relevante es saber qué tipo de actividad social quieres desarrollar. Cuáles son tus objetivos, cuáles las herramientas más adecuadas, y con quién y para qué quieres relacionarte. Será muy diferente si el uso es particular o empresarial, esporádico o permanente, interesado o desinteresado, con familiares o con compañeros de trabajo, con amigos o con clientes… el camino a seguir está marcado por la suma de estos ingredientes, más tu manera natural de hacer las cosas y un cierto sentido común. Y sobre todo tus objetivos: haces las cosas por algo. Por lo tanto, muchas de las normas no escritas son de difícil aplicación universal, porque afortunadamente en la red confluyen personas con múltiples y distintos intereses. Hay muchas razones para estar en Facebook (y también para no estar): por ejemplo reencontrar antiguos amigos o ampliar el networking profesional. Y lo mismo para Twitter: para estar al día de lo que hacen mis amigos, o para fortalecer mi presencia en los social media. Esas razones son las que tienen que marcar nuestra manera de proceder, y no unas normas no escritas. La única normativa a aplicar debe ser el estricto cumplimiento de la ley.
Estoy en Gijón, en el Foro Internet Meeting Point (#fimp) que ha impulsado El Comercio Digital y en el que participa un montón de gente interesante. Me han invitado para participar en una mesa junto a Alorza (flamante nuevo director de Atención a la Ciudadanía en el Gobierno Vasco), Elias Notario (Hipertextual), Dioni Nespral (Lavinia) y Juan Luis Sánchez (Piraván), moderados por Miguel Orense (3wmk).
En concreto la mesa respondía al temible título de “El estado de la Blogosfera”, y claro, se han visitado los tópicos de este tipo de reuniones: que si la blogosfera ha muerto o todo lo contrario, que si lo importante es tener actividad en la red sea cual sea la herramienta, que si Twitter, que si el star-system de la blogocosa… Resulta tedioso ver como se van repitiendo ya no sólo los formatos y los ponentes, sino ya incluso los temas y las aportaciones. Debe empezar a ser difícil asistir como público. Ya es un clamor popular que los encuentros dospuntoceristas tienen problemas de formato y a estas alturas ya somos todos responsables de ello.
El caso es que en este contexto me ha venido a la cabeza la imagen de que el Blog es a Internet lo que el 600 fue a la movilidad en la España de los 60. El blog ha sido la herramienta que ha permitido que de manera masiva la ciudadanía conduzca por Internet, sencillo de usar y a precios populares, válido para el uso doméstico y al alcance de todos. Tras el primer 600 de SEAT sucedieron muchas cosas, aparecieron otras propuestas y otros fabricantes, se tuvieron que desarrollar nuevas infraestruturas viarias y algunas fueron con capital privado (y con peajes), apareció toda una nueva gama de servicios e incluso se desarrolló una industria auxiliar. Pero sin duda el 600 fue el pistoletazo de salida de todo ello. Como los Blogs, que han sido uno de los símbolos que han marcado el inicio de la socialización de la red y del desarrollo de nuevas infraestructuras que marcarán nuestro desarrollo económico.
Un respeto a los Blogs.
Este mes de mayo se cumplen siete años de la publicación de un artículo en el que propuse una matriz para analizar modelos de presencia en la red, que me sigue resultando útil para ayudar a concretar estrategias en la red. Quien lo lea que tenga en cuenta que se trata de un texto del 2002. Me sorprende lo bien que ha aguantado el paso del tiempo…
Introducción
Un modelo de presencia en la Red es la aplicación de conceptos muy básicos: saber qué se quiere ofrecer, a quién, y cómo hacérselo saber. Esto llevará a la decisión de si se debe tener una única web propia o media docena de ellas, o bien si, por el contrario, se debe optar por no tener ninguna y buscar la manera de estar presentes —con aquella idea o aquel producto— en la web de otro o en otros espacios de la red. Cuando haga falta hablar de modelos de negocio, se aplicará uno u otro en función del modelo de presencia.
La presencia en la Red depende de cuál sea la actividad o el objetivo básico y cuál el público principal. La resultante será la puesta en marcha de una u otra combinación de acciones, que constituirán el modelo de presencia.
El objetivo de esta tipología no es tanto el análisis exhaustivo de las posibles acciones que se pueden llevar a cabo, sino elaborar un modelo sencillo y comprensible que sirva como herramienta de gestión para la construcción de modelos de presencia. Todo lo que está en la Red es fruto de una acción de emisión. Hay quien emite, quien recibe y quien hace las dos cosas, pero lo que está en la Red es siempre el resultado de una emisión hecha por alguien. Por tanto, se entiende por acción en la Red aquella actividad orientada a emitir algo: una reflexión, una iniciativa, una pregunta, un producto, una oferta, una idea, un dato…
Criterios para la definición de una tipología de acciones en la Red
Un mensaje por correo electrónico es una acción, como también lo es un artículo, una nota de prensa, una revista, un newsletter, una web, un libro o un banner. Se puede obtener una clasificación de toda esta diversidad de posibles acciones utilizando tan sólo tres ejes: el de la fuente de emisión de la acción, el de su periodicidad y el de la propiedad de la plataforma que le da visibilidad.
Fuente de emisión de la acción
Es preciso separar este concepto de fuente de emisión del concepto de plataforma de emisión, que se tratará más adelante. Fuente de emisión se refiere a quien ha preparado aquello que se emitirá, aunque sea combinando diferentes recursos cada uno de los cuales puede tener diferentes orígenes y proveedores. La fuente de emisión es, pues, un punto único que puede corresponder a una persona física o jurídica, o a un grupo de personas también físicas o jurídicas. En función de quién lo haga, la fuente de emisión puede ser propia, ajena o compartida.
Propiedad de la plataforma que da visibilidad a la acción
Las plataformas, es decir, los soportes digitales que dan visibilidad a aquello que se emite (una web, la sección de una web, una revista, un newsletter, un banner, etc.) pueden también ser propias, ajenas o compartidas. Los casos de plataforma propia y ajena son evidentes. Merecen aclaración las plataformas compartidas, que acostumbran a ser el resultado de alianzas y empresas conjuntas (joint ventures), donde dos o más iniciativas asumen juntas el impulso de una nueva plataforma, como es el caso de algunos marketplaces en los que diferentes competidores se juntan para obtener economías de escala en productos no estratégicos.
Periodicidad de la acción
Todas las acciones que se hacen en la Red son permanentes. Una vez hecha la acción, resulta casi imposible conseguir que desaparezca. Una vez enviado el mensaje, no hay manera de controlar el número de copias, si será grabado en algún dispositivo, impreso o enviado a alguien. Debe considerarse que aquello que ha sido emitido alguna vez estará para siempre potencialmente accesible en algún punto de la Red. Por tanto, periodicidad de la acción no hace referencia a su fecha de caducidad, sino al ritmo de emisión. Este ritmo puede ser alto (por ejemplo, cada día o cada dos días), bajo (por ejemplo, dos veces al año) o único (una vez y basta), lo que podríamos simplificar como A, B o C.
Una tipología básica de acción
Cruzando la variable de la fuente de emisión de la acción con la de la propiedad de la plataforma, se obtiene un primer cuadro muy útil para la clasificación de las acciones:

De este modo, es posible clasificar tanto aquellas acciones de producción propia que tienen por destino una plataforma también propia (como por ejemplo un sorteo en la web de una tienda), como aquellas otras acciones propias pensadas para ser ubicadas en una plataforma ajena (como el banner que se pondrá en otros sitios web para anunciar el sorteo anterior), o incluso aquellas acciones ajenas que se ubicarán en una plataforma propia (como ocurre con las webs que compran contenidos a terceros). El tercer eje con la frecuencia de emisión de las acciones se representa gráficamente con una paleta de grises, donde una mayor intensidad simboliza una mayor frecuencia de emisión.
Veamos un ejemplo:

Este gráfico es la representación de una estrategia construida sobre un sitio web propio basado en una alta frecuencia de contenidos también propios y muy ocasionalmente algún contenido ajeno. Todo esto se refuerza con una frecuencia media de acciones destinadas a ser vistas desde otros sitios web.
Actualización: En tiempos de Web 1.0 las empresas se orientaban prioritariamente a las actividades propias en plataformas propias, pero la actual Web 2.0 les ha obligado a prestar una especial atención a las actividades de terceros en espacios también de terceros. Un nuevo modelo que ha conllevado revisar la estrategia y los modelos de presencia en la red.